FAMILIA CRISTIANA Y CULTURA UNA RELACIÓN DINÁMICA

Ignacio Acedo

Cada persona, hombre o mujer, en todas sus dimensiones:  psicológica, social, cultural, corporal, lengua, religiosa…es fruto, poco o mucho, del ambiente familiar y de la cultura donde nace, crece y se desarrolla. Familia y cultura, independientemente del significado y sentido tan plural y diverso que tienen estas dos palabras hoy, siguen siendo moldeadoras de lo que es cada ser humano.

Tanto el significado como las formas matrimoniales-familiares dependen, en gran parte, de una cultura dada. Pero también son expresión dinámica de esa misma cultura, a la vez que son generadores o creadores de cultura. En este sentido, hay que reconocer a la familia con su estructura y funciones, una capacidad privilegiada de transmisión de cultura, es decir, de valores, costumbres, normas, rituales… y a la vez una capacidad de ser creadora de cultura nueva, es decir de promover valores y formas nuevas de expresión, de relación de trabajo, de ordenación de la vida familiar y social. Esto que parece tan evidente, hace ya unos cuantos años que es cuestionado en la medida que se dan nuevas formas de familia.

 

La cultura o culturas, sean del país y ambiente que sean, handejado de ser homogéneas. Esto no quiere decir que dejen de ser influyentes en la configuración personal y en la misma sociedad. Las mezclas de culturas, la variabilidad de costumbres sociales arraigadas, la debilidad de los arraigos morales, afecta tambiéna las relaciones personales afectivas de mayor compromiso como pueden ser la familia, la pareja, el matrimonio, los hijos. La dificultad de vivir en la incertidumbre continuada, en la proyección de futuro tanto a nivel afectivo personal como laboral, no deja de ser el gran reto personal y social actual y de un futuro inmediato. ¿En este contexto la familia considerada cristiana quépuede aportar a la cultura actual?

 

Dignidad, igualdad y derechos

En la actualidad uno de los interrogantes antropológicos que surgen frecuentemente es dar contenido y describir cuáles son las características del ser hombre o mujer más allá de su estructura física y, siempre desde elplano de misma dignidad, igualdad y derechos a todos los niveles de la sociedad. Es desdeesa interiorización individual de vivencias y derechos que cada hombre y mujer proyecta lafutura convivencia. También la opción de formar pareja y familia a través de un documento legal o no. La mayoría de fracasos en las relaciones, en la pareja, tienen origenen la confusión entre amor y enamoramiento, desconocer los compromisos que genera la relación personal y sus implicaciones psicológicas, falsas proyecciones sobre el otro, expectativaspoco contrastadas, etc. así como la poca formación y comunicación sobre contenidos relacionados con estos aspectos. La igualdad, la dignidad y los derechos se dan por supuestos cuando una relación de pareja comienza, como si toda persona los llevara integrados y asumidos, y no es así.

Una propuesta cristiana de hombre, mujer, matrimonio y familia que no tenga como base la misma dignidad, igualdad y derechos de todos sus integrantes difícilmente tendrá futuro y tampoco podráser considerada cristiana. Múltiples textos bíblicos cristianos sabiamente leídos y explicados desde su contexto, no solamente confirmarían esta perspectiva, es más, estarían en la base y fundamento de los mismos. Las costumbres, los intereses, la historia, etc. han llegado a tapar y desdibujar “los odres nuevos” del mensaje evangélico sobre el hombre, la mujer y la familia.

 

 

 

 

 

Hombre y mujer para quienes la persona de Jesús, elCristo, es importante

 

En el compromiso matrimonial cristiano del amor humano, reflejo del Amor de Dios, cada participante está anunciando que la propuesta de Jesús en su Buena Nueva, es parte de su vida y la quiere compartir en su nuevo proyecto de vida. Que como nos dice el Papa Francisco es “un largo viaje que no es por partes, que dura toda lavida, y necesitan la ayuda de Jesús para caminar juntos,con confianza, para acogerse, uno al otro cada día, yperdonarse cada día, y esto es importante en lasfamilias, saber perdonarse. Porque todos nosotrostenemos defectos. ¡Todos! Y a veces hacemos cosasque no son buenas, hacen mal a los demás. Tener elcoraje de pedir perdón cuando en la familia nosequivocamos”.

La pareja que ama y genera la vida es la verdadera«escultura» viviente del amor del Dios cristiano. Capaz demanifestar al Dios creador y salvador que Jesús de Nazaret manifiesta. Por eso elamor fecundo llega a ser el símbolo de las realidadesíntimas de Dios. El Dios Trinidad es comuniónde amor, y la familia es su reflejo viviente. Todas las familias, tienen necesidad de Dios: todas,¡todas! Necesidad de su ayuda, de su fuerza, de subendición, de su misericordia, de su perdón. Y se requieresencillez. ¡Para rezar en familia se requiere sencillez!”Una aportación totalmente novedosa que cada familia cristiana puede aportar a la sociedad y a la cultura.

 

Sentirse personas en familia descubriendo juntos el proyecto de Dios en ellos.

En el designio de Dios Creador y Redentor la familia descubre no sólo su «identidad», lo que «es», sino también su «misión», lo que puede y debe «hacer». El cometido, que ella por vocación de Dios está llamada a desempeñar en la historia, brota de su mismo ser y representa su desarrollo dinámico y existencial. Toda familia descubre y encuentra en sí misma la llamada imborrable, que define a la vez su dignidad y su responsabilidad: familia, ¡«sé» lo que «eres»!

Remontarse al «principio» del gesto creador de Dios es una necesidad para la familia, si quiere conocerse y realizarse según la verdad interior no sólo de su ser, sino también de su actuación histórica. Y dado que, según el designio divino, está constituida como «íntima comunidad de vida y de amor», lafamilia tiene la misión de ser cada vez más lo que es, es decir, comunidad de vida y amor en una tensión que, al igual que para toda realidad creada y redimida, hallará su cumplimiento en el Reino de Dios. En una perspectiva que además llega a las raíces mismas de la realidad, hay que decir que la esencia y el cometido de la familia son definidos en última instancia por el amor.

 

En una sociedad y cultura plural, la familia cristiana ha de dejar sentir sus derechos

En las sociedades consideradas democráticas y dotadas de derechos y deberes las familias han de disponer de los mismos. Una sociedad o una cultura que no defienda los derechos de la familia, sea cristiana o no, puede que degenere en una deshumanización tal, que difícilmente podrá ser substituida por los servicios sociales más generosos. Añadiendo el coste económico y emocional que ello conlleva para la misma sociedad. Intentando concienciar a la sociedad sobre estos aspectos, en 1980 se proclamó la “carta de los derechos de la familia” a nivel eclesial cristiano. Derechos que toda persona cristiana llamada tiene el deber a aportar y exigir en cualquier sociedad. 

Los esposos tienen el derecho inalienable defundar una familia y decidir sobre el intervaloentre los nacimientos y el número de hijos aprocrear, teniendo en plena consideración losdeberes para consigo mismos, para con los hijosya nacidos, la familia y la sociedad, dentro de unajusta jerarquía de valores y de acuerdo con elorden moral.

Cada familia tiene el derecho de vivirlibremente su propia vida religiosa en el hogar,bajo la dirección de los padres, así como elderecho de profesar públicamente su fe ypropagarla, participar en los actos de culto enpúblico y en los programas de instrucciónreligiosa libremente elegidos, sin sufrir algunadiscriminación;

Las familias tienen derecho a un orden social yeconómico en el que la organización del trabajo permita asus miembros vivir juntos, y que no sea obstáculo para launidad, bienestar, salud y estabilidad de la familia,ofreciendo también la posibilidad de un sanoesparcimiento.

La familia tiene derecho a una vivienda decente, aptapara la vida familiar, y proporcionada al número de susmiembros, en un ambiente físicamente sano que ofrezcalos servicios básicos ara la vida de la familia y de lacomunidad.Las familias de emigrantes tienen derecho a lamisma protección que se da a las otras familias.

Una propuesta matrimonial y familiar cristiana a la sociedad y a la cultura

 

La historia nos muestra que el cristianismohasta épocas muy recientes imponía más que proponíaopciones de vida.  Los últimos papas han reconocido muchos de los errores y han pedido perdón por ellos. Los historiadores nos dicen que juzgar época pasadas con criterios y valores morales actuales nos acerca más al error que a la verdad.  Por ello la opción de familia cristina no deja de ser una propuesta. Y así se resalta en diferentes documentos eclesiales cristianos.

Construyendo el Reino del Amordesde la diversidad familiar.Los cristianos no podemos renunciar aproponer el matrimonio cristiano con el fin de no contradecirla sensibilidad actual, para estar a la moda,o por sentimientos de inferioridad frente a otras opciones. Estaríamos privando almundo de los valores del Evangelio de Jesús que podemos y debemosaportar. Es verdad que no tiene sentido quedarnosen una denuncia retórica de los males actuales,como si con eso pudiéramos cambiar algo.Tampoco sirve pretender imponer normas porla fuerza de la autoridad. Nos cabe un esfuerzomás responsable y generoso, que consiste en presentarlas razones y las motivaciones para optarpor el matrimonio y la familia desde la opción evangélica.

Muchos no sienten que el mensajede la Iglesia sobre el matrimonio y la familia hayasido un claro reflejo de la predicación y de lasactitudes que Jesús propone. El, al mismo tiempo que proponíaun ideal exigente, nunca perdía la cercaníacompasiva con los débiles, como la samaritana ola mujer adúltera. Esto no significa dejar de promover la autenticidad, el proyecto y el sueño del Dios del Amor sobre todo proyecto de amor humano compartido entre hombre y mujer.

 

Algunas propuestas de vivencia familiar cristiana a una sociedad-cultural no cristiana

Como ya se ha mencionado, la propuesta cultural cristina de la familia a la sociedad no deja de ser una opción y por si misma…)por sí misma no puede ser menospreciada o arrinconada en la sociedad. Como todo valor, será la vivencia coherente y razonable, promoviendo la mejor de la humanidad, no impositivo, y con proyección de permanencia temporal lo que le hará ejercer de atractivo.

. Promoviendo la igual dignidad i igualdad hombre y mujer por ser Hijos del mismo Dios-Padre-Madre, mejorando en todo lo posible la propuesta de derechos humanos.

. Viviendo y sintiéndose hombre y mujer, en la búsqueda de originalidad en la Buena Noticia del Evangelio, más allá de modas culturales y modelos preestablecidos en busca de plenitud.

. Viviendo y aceptando una sexualidad basada en un amor más allá del temporal enamoramiento. De mutuo respeto en el desarrollo personal del otro en todas sus dimensiones, misterio a compartir. Frente a una sexualidad deshumanizada y un amor que no busca ni respeta al otro como persona, sin proyecto de futuro.

. Una familia que opta y no se cierra a la fecundidad responsables de nuevas vidas, desde el don, la gratuidad. Sintiéndose colaboradora en la creación del Dios del Amor y la Vida que propone Jesús frente a la infecundad estéril en una sociedad sin esperanza de futuro.

. Defensora de unos derechos sociales y familiares dignos, propios y ajenos. Personales, de trabajo, educación, sanidad, vivienda, no permitiendo desigualdades injustas, etc. Frente a familias indiferentes y observando la realidad desde una posición de “a nosotros no nos toca”.

. Optando por la utopía de un amor afectivo y efectivo, razonado más que romántico. Con proyecto de un futuro a largo recorrido más que con fecha de caducidad. Facilitador de procesos de crecimiento personal de los integrantes de la familia, ilusionados en envejecer juntos. Asumiendo que el proyecto puede fracasar, pero no porque no sea posible, no tenga sentido y sea humanizador, sino porque no hemos sabido utilizar las herramientas necesarias.

. Mostrando que dar y recibir perdón hace crecer a los miembros de la familia. Siempre que se promueva para hacer crecer a la persona en el proyecto común compartido y, no como imposición de uno sobre el otro, donde el rencor y el odio acaba imponiéndose. El perdón bien entendido es uno de los mensajes clave de la Buena Noticia de Jesús en una sociedad que difícilmente perdona y necesario para la salud psicológica según los entendidos de relaciones humanas.

. Asumiendo la realidad del amor compartido como una realidad trascendente donde el Amor del Dios de Jesús se manifiesta en el Amor humano y es su rostro visible. Donde todo gesto, vivencia diaria, contradicciones…puede ser oración. El amor de familia es trascendente dando un sentido diferente a los proyectos familiares puramente inmanentes. Contrapunto donde unos y otros se interrogan por su autenticidad en humanidad.

. Colaboradores como familia por hacer de nuestro mundo “una casa común”, haciéndolo más humano y habitable para todos como era el sueño del Dios de Jesús. Trabajar por una tierra más ecológica desde una vida donde lo necesario prevalece sobre todo lo superfluo. Familias cargadas de esperanza en una humanidad que no se autodestruye, sintiendo la confianza que el Amor del Dios de Jesús deposita en ellas como energía constructiva.

. Festejando públicamente que ser y sentirse familia cristiana puede proclamarse y festejarse con respeto como una propuesta llena de sentido y espacio de humanización. Manifestando sin miedo su fe y sus creencias públicamente sin temor de ser recluidos a la invisibilidad.

La tensión y la interrelación familia-cultura configurándose mutuamente continúa yexistirá siempre intentando descubrir lo más humano y auténtico de cada persona como hombre y mujer, para una mejor construcción de la convivencia familiar y social en cualquier cultura. Es desde esta perspectiva es desde donde pienso que la familia cristiana puede hacer su propuesta y encontrar también su espaciosocial, cultural o, como algunos sociólogos apuntan, contra-cultural.

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Pueden leer la versión completa en: www.lasagradafamilia.manyanet.org

VERSIÓN LARGA ORININAL

FAMILIA CRISTIANA Y CULTURA UNA RELACIÓN DINÀMICA

Ignacio Acedo

Cada persona, hombre o mujer, en todas sus dimensiones:  psicológica, social, cultural, corporal, lengua, religiosa…es fruto, poco o mucho, del ambiente familiar y de la cultura donde nace, crece y se desarrolla. Familia y cultura, independientemente del significado y sentido tan plural y diverso que tienen estas dos palabras hoy, siguen siendo moldeadoras de lo que es cada ser humano.

La globalización, la generalización de las posibilidades de viajar, los medios de comunicación de todo tipo que posibilitan instantáneamente el intercambio de infinidad de contenidos, las migraciones generalizadas principalmente por motivos económicos, el intercambio planetario de productos de todo tipo, etc,han perforado todo tipo de fronteras, pétreos esquemas mentales, estructuras familiares y culturas. Y si no lo han hecho, están en camino.

Las mezclas que originan son evidentes en todos los ámbitos de la vida y de la sociedad en la mayoría de países: ropa, comida, música, conductas, pensamiento global unificado sobre múltiples temas, etc. por nombrar algunos aspectos. A pesar que se intente reforzar y remarcar la originalidad, la exclusividad, la individualidad, la diferencia, el objeto único, la marca diferenciada, la ropa exclusiva, la estética personal, los comportamientos… si se rasca un poco y se profundiza, de exclusivo queda poco.) Perdiéndose inclusolas identidades sociales, personales o culturales. Este es uno de los motivos de la “contra-reacción” en defensa de lo propio como forma de ser y estar como persona y sociedad, en un mundo donde difícilmente se halla solidez y seguridad existencial propia.

Tanto el significado como las formas matrimoniales-familiares dependen, en gran parte, de una cultura dada. Pero también son expresión dinámica de esa misma cultura, a la vez que son generadores o creadores de cultura. En este sentido, hay que reconocer a la familia con su estructura y funciones, una capacidad privilegiada de transmisión de cultura, es decir, de valores, costumbres, normas, rituales… y a la vez una capacidad de ser creadora de cultura nueva, es decir de promover valores y formas nuevas de expresión, de relación de trabajo, de ordenación de la vida familiar y social. Esto que parece tan evidente, hace ya unos cuantos años que es cuestionado en la medida que se dan nuevas formas de familia.

La cultura o culturas, sean del país y ambiente que sean, handejado de ser homogéneas. Esto no quiere decir que dejen de ser influyentes en la configuración personal y en la misma sociedad. Las mezclas de culturas, la variabilidad de costumbres sociales arraigadas, la debilidad de los arraigos morales, afecta también a las relaciones personales afectivas de mayor compromiso como pueden ser la familia, la pareja, el matrimonio, los hijos. La dificultad de vivir en la incertidumbre continuada, en la proyección de futuro tanto a nivel afectivo personal como laboral, no deja de ser el gran reto personal y social actual y de un futuro inmediato. ¿En este contexto la familia considerada cristiana quépuede aportar a la cultura actual?

 

Dignidad, igualdad y derechos

En la actualidad uno de los interrogantes antropológicos que surgen frecuentemente es dar contenido y describir cuáles son las características del ser hombre o mujer más allá de su estructura física y, siempre desde el plano de misma dignidad, igualdad y derechos a todos los niveles de la sociedad. Es desde esa interiorización individual de vivencias y derechos que cada hombre y mujer proyecta la futura convivencia. También la opción de formar pareja y familia a través de un documento legal o no. La mayoría de fracasos en las relaciones   en la pareja tienen origen en la confusión entre amor y enamoramiento, desconocer los compromisos que genera la relación personal y sus implicaciones psicológicas, falsas proyecciones sobre el otro, expectativas poco contrastadas, etc. Así como la poca formación y comunicación sobre contenidos relacionados con estos aspectos. La igualdad, la dignidad y los derechos se dan por supuestos cuando una relación de pareja comienza, como si toda persona los llevara integrados y asumidos, y no es así.

Una propuesta cristiana de hombre, mujer, matrimonio y familia que no tenga como base la misma dignidad, igualdad y derechos de todos sus integrantes difícilmente tendrá futuro y tampoco podráser considerada cristiana. Múltiples textos bíblicos cristianos sabiamente leídos y explicados desde su contexto, no solamente confirmarían esta perspectiva, es más, estarían en la base y fundamento de los mismos. Las costumbres, los intereses, la historia, etc. han llegado a tapar y desdibujar “los odres nuevos” del mensaje evangélico sobre el hombre, la mujer y la familia.

Hombre y mujer para quien la persona de Jesús el Cristo es importante

 

Si comparamos la celebración de matrimonios civiles y católicos, según estadísticas, encontramos que desde el 2009 el número de matrimonios civiles superase a los eclesiásticos, el porcentaje que suponen estos últimos ha ido decreciendo en España. En el año 2019 hubo 33.869, el 20,5% del total.

La celebración de los sacramentos cristianos no son un adorno en la una vida. “Qué bonito matrimonio, que espléndida la ceremonia en la iglesia”. Pero eso no es el sentido de la celebración cristiana del matrimonio, no es la vivencia de sentirse acompañados por la presencia del Misterio del Amor de los que siguen a Jesús. La fe cristiana va mucho más allá de decorar ciertos momentos de la vida.

En el compromiso matrimonial cristiano del amor humano, reflejo del Amor de Dios, cada participante está anunciando que la propuesta de Jesús en su Buena Nueva, es parte de su vida y la quiere compartir en su nuevo proyecto de vida. Que como nos dice el Papa Francisco es “un largo viaje que no es por partes, que dura toda la vida, y necesitan la ayuda de Jesús para caminar juntos, con confianza, para acogerse, uno al otro cada día, y perdonarse cada día, y esto es importante en las familias, saber perdonarse. Porque todos nosotros tenemos defectos. ¡Todos! Y a veces hacemos cosas que no son buenas, hacen mal a los demás. Tener el coraje de pedir perdón cuando en la familia nos equivocamos”.

La pareja que ama y genera la vida es la verdadera «escultura» viviente del amor del Dios cristiano. Capaz de manifestar al Dios creador y salvador que Jesús de Nazaret manifiesta. Por eso el amor fecundo llega a ser el símbolo de las realidades íntimas de Dios. El Dios Trinidad es comunión de amor, y la familia es su reflejo viviente

Todas las familias, tienen necesidad de Dios: todas, ¡todas! Necesidad de su ayuda, de su fuerza, de su bendición, de su misericordia, de su perdón. Y se requiere sencillez. ¡Para rezar en familia se requiere sencillez!”Una aportación totalmente novedosa que cada familia cristiana puede aportar a la sociedad y a la cultura.

 

Sentirse personas en familia descubriendo juntos el proyecto de Dios en ellos.

En el designio de Dios Creador y Redentor la familia descubre no sólo su «identidad», lo que «es», sino también su «misión», lo que puede y debe «hacer». El cometido, que ella por vocación de Dios está llamada a desempeñar en la historia, brota de su mismo ser y representa su desarrollo dinámico y existencial. Toda familia descubre y encuentra en sí misma la llamada imborrable, que define a la vez su dignidad y su responsabilidad: familia, ¡«sé» lo que «eres»!

Remontarse al «principio» del gesto creador de Dios es una necesidad para la familia, si quiere conocerse y realizarse según la verdad interior no sólo de su ser, sino también de su actuación histórica. Y dado que, según el designio divino, está constituida como «íntima comunidad de vida y de amor», la familia tiene la misión de ser cada vez más lo que es, es decir, comunidad de vida y amor en una tensión que, al igual que para toda realidad creada y redimida, hallará su cumplimiento en el Reino de Dios. En una perspectiva que además llega a las raíces mismas de la realidad, hay que decir que la esencia y el cometido de la familia son definidos en última instancia por el amor.

El Papa Juan Pablo II ya manifestaba a los matrimonios y familias cristianas que más que buscar modelos exteriores, ha de descubrir el proyecto que el Dios de Jesús propone para ellas y compartirlo socialmente. Ser espejo para otros matrimonios y familias donde la vivencia del amor des de la fe cristiana no les aporta significado.

 

En una sociedad y cultura plural la familia cristiana ha de dejar sentir sus derechos

En las sociedades consideradas democráticas y dotadas de derechos y deberes las familias han de disponer de los mismos. Una sociedad o una cultura que no defienda los derechos de la familia, sea cristiana o no, puede que degenere en una deshumanización tal, que difícilmente podrá ser substituida por los servicios sociales más generosos. Añadiendo el coste económico y emocional que ello conlleva para la misma sociedad. Intentando concienciar a la sociedad sobre estos aspectos, en 1980 se proclamó la “carta de los derechos de la familia” a nivel eclesial cristiano. Derechos que toda persona cristiana llamada tiene el deber a aportar y exigir en cualquier sociedad. 

Los esposos tienen el derecho inalienable de fundar una familia y decidir sobre el intervalo entre los nacimientos y el número de hijos a procrear, teniendo en plena consideración los deberes para consigo mismos, para con los hijos ya nacidos, la familia y la sociedad, dentro de una justa jerarquía de valores y de acuerdo con el orden moral.

Cada familia tiene el derecho de vivir libremente su propia vida religiosa en el hogar, bajo la dirección de los padres, así como el derecho de profesar públicamente su fe y propagarla, participar en los actos de culto en público y en los programas de instrucción religiosa libremente elegidos, sin sufrir alguna discriminación;

Las familias tienen derecho a un orden social y económico en el que la organización del  trabajo permita a sus miembros vivir juntos, y que no sea obstáculo para la unidad, bienestar, salud y estabilidad de la familia, ofreciendo también la posibilidad de un sano esparcimiento.

La familia tiene derecho a una vivienda decente, apta para la vida familiar, y proporcionada al número de sus miembros, en un ambiente físicamente sano que ofrezca los servicios básicos ara la vida de la familia y de la comunidad.

Las familias de emigrantes tienen derecho a la misma protección que se da a las otras familias.

Una propuesta matrimonial y familiar cristiana a la sociedad y a la cultura

 

La historia nos muestra que el cristianismohasta épocas muy recientes imponía más que proponía opciones de vida.  Los últimos papas han reconocido muchos de los errores y han pedido perdón por ellos. Los historiadores nos dicen que juzgar época pasadas con criterios y valores morales actuales nos acerca más al error que a la verdad.  Por ello la opción de familia cristina no deja de ser una propuesta. Y así se resalta en diferentes documentos eclesiales cristianos.

Construyendo el Reino del Amor desde la diversidad familiar. Los cristianos no podemos renunciar a proponer el matrimonio cristiano con el fin de no contradecir la sensibilidad actual, para estar a la moda, o por sentimientos de inferioridad frente a otras opciones. Estaríamos privando al mundo de los valores del Evangelio de Jesús que podemos y debemos aportar. Es verdad que no tiene sentido quedarnos en una denuncia retórica de los males actuales, como si con eso pudiéramos cambiar algo. Tampoco sirve pretender imponer normas por la fuerza de la autoridad. Nos cabe un esfuerzo más responsable y generoso, que consiste en presentar las razones y las motivaciones para optar por el matrimonio y la familia desde la opción evangélica.

Muchos no sienten que el mensaje de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia haya sido un claro reflejo de la predicación y de las actitudes de Jesús propone. El, al mismo tiempo que proponía un ideal exigente, nunca perdía la cercanía compasiva con los débiles, como la samaritana o la mujer adúltera.  Esto no significa dejar de promover la autenticidad, el proyecto y el sueño del Dios del Amor sobre todo proyecto de amor humano compartido entre hombre y mujer.

 

 

Algunas propuestas de vivencia familiar cristiana a una sociedad-cultural no cristiana

Como ya se ha mencionado, la propuesta cultural cristina de la familia a la sociedad no deja de ser una opción y por si misma…)por sí misma no puede ser menospreciada o arrinconada en la sociedad. Como todo valor, será la vivencia coherente y razonable, promoviendo la mejor de la humanidad, no impositivo, y con proyección de permanencia temporal lo que le hará ejercer de atractivo.

. Promoviendo la igual dignidad i igualdad hombre y mujer por ser Hijos del mismo Dios-Padre-Madre, mejorando en todo lo posible la propuesta de derechos humanos.

. Viviendo y sintiéndose hombre y mujer, en la búsqueda de originalidad en la Buena Noticia del Evangelio, más allá de modas culturales y modelos preestablecidos en busca de plenitud.

. Viviendo y aceptando una sexualidad basada en un amor más allá del temporal enamoramiento. De mutuo respeto en el desarrollo personal del otro en todas sus dimensiones, misterio a compartir. Frente a una sexualidad deshumanizada y un amor que no busca ni respeta al otro como persona, sin proyecto de futuro.

. Una familia que opta y no se cierra a la fecundidad responsables de nuevas vidas, desde el don, la gratuidad. Sintiéndose colaboradora en la creación del Dios del Amor y la Vida que propone Jesús frente a la infecundad estéril en una sociedad sin esperanza de futuro.

. Defensora de unos derechos sociales y familiares dignos, propios y ajenos. Personales, de trabajo, educación, sanidad, vivienda, no permitiendo desigualdades injustas, etc. Frente a familias indiferentes y observando la realidad desde una posición de “a nosotros no nos toca”.

. Optando por la utopía de un amor afectivo y efectivo, razonado más que romántico. Con proyecto de un futuro a largo recorrido más que con fecha de caducidad. Facilitador de procesos de crecimiento personal de los integrantes de la familia, ilusionados en envejecer juntos. Asumiendo que el proyecto puede fracasar, pero no porque no sea posible, no tenga sentido y sea humanizador, sino porque no hemos sabido utilizar las herramientas necesarias.

. Mostrando que dar y recibir perdón hace crecer a los miembros de la familia. Siempre que se promueva para hacer crecer a la persona en el proyecto común compartido y, no como imposición de uno sobre el otro, donde el rencor y el odio acaba imponiéndose. El perdón bien entendido es uno de los mensajes clave de la Buena Noticia de Jesús en una sociedad que difícilmente perdona y necesario para la salud psicológica según los entendidos de relaciones humanas.

. Asumiendo la realidad del amor compartido como una realidad trascendente donde el Amor del Dios de Jesús se manifiesta en el Amor humano y es su rostro visible. Donde todo gesto, vivencia diaria, contradicciones…puede ser oración. El amor de familia es trascendente dando un sentido diferente a los proyectos familiares puramente inmanentes. Contrapunto donde unos y otros se interrogan por su autenticidad en humanidad.

. Colaboradores como familia por hacer de nuestro mundo “una casa común”, haciéndolo más humano y habitable para todos como era el sueño del Dios de Jesús. Trabajar por una tierra más ecológica desde una vida donde lo necesario prevalece sobre todo lo superfluo. Familias cargadas de esperanza en una humanidad que no se autodestruye, sintiendo la confianza que el Amor del Dios de Jesús deposita en ellas como energía constructiva.

. Festejando públicamente que ser y sentirse familia cristiana puede proclamarse y festejarse con respeto como una propuesta llena de sentido y espacio de humanización. Manifestando sin miedo su fe y sus creencias públicamente sin temor de ser recluidos a la invisibilidad.

La tensión y la interrelación familia-cultura configurándose mutuamente continúa y existirá siempre intentando descubrir lo más humano y auténtico de cada persona como hombre y mujer, para una mejor construcción de la convivencia familiar y social en cualquier cultura. Es desde esta perspectiva es desde donde pienso que la familia cristiana puede hacer su propuesta y encontrar también su espacio social, cultural o, como algunos sociólogos apuntan, contra-cultural.

La opción de vivencia y testimonio convencido de familia cristiana, con sus posibles contradicciones también tiene o debe tener su lugar en cualquier sociedad. Propuesta, en ocasiones considerada a contracorriente de lo cultural o socialmente establecido. Vivencias y testimonios de vida matrimonial, familiar donde la dignidad del hombre y la mujer en su igualdad de ser y sentirse hijos del Dios de Jesús está por encima de múltiples capas y tradiciones que las costumbres de la historia han impuesto. Posiblemente muchas alejadas de la búsqueda del Reino del Amor y de la Verdad que el Evangelio de Jesús de Nazaret propone para cada persona y para el bien común de la sociedad. Una propuesta que nunca dejara de estar en camino de revisión y renovación.