2. Esposo y esposa: amor, pasión, entrega –Can 2,8-14;8,5-7

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0. Oración: Espíritu Santo

 

1. Lectura del texto: Can 2, 8-14; 8, 5-7 (LECTIO)

. Realidad: el tema del amor sigue siendo de los más recurrentes en nuestra sociedad: canciones, cine, teatro, literatura…  el amor se describe de diversas formas que no siempre coinciden con la realidad de la vida ya sea porque ensalzan un elemento pasajero que no constituye lo fundamental del amor o bien porque oculta aspectos primordiales…

 

. Cómo se valora el amor humano en nuestra sociedad 

. La Biblia (Biblioteca escrita a lo largo de los siglos) habla del amor; guarda la historia del amor de Dios a la humanidad. En esta biblioteca, un libro habla del amor humano, del deseo y la pasión, de lo hermosos que es unirse en el placer, de cómo se mueve el cuerpo de la amada. Género poético: Salmos, Cantar, Lamentaciones.

. El Cantar de los Cantares, aunque no habla directamente de Dios, fue incluido en la colección de libros inspirados y guardado como tal por la Iglesia. Son duda, para que no se olvide que en el Amor humano puede descubrirse el centro de la revelación cristiana: Dios es amor. Se trata de amor humano por lo que encontró dificultades de entrar en la Biblia por parte de la tradición judía. Como se prestaba para usos profanos tuvo que ser “interpretado” para ser acogido en la Biblia (Asamblea de Yamnia, 90 y 100 d C).  Así se empezó una interpretación alegórica que la tradición judía pasó a la cristiana:  el Cantar habla del amor, sí, pero de Dios (esposo) a Israel (esposa). En el cristianismo los interlocutores serían Cristo y la Iglesia, Cristo y el alma, el Espíritu Santo y María.  El amor que procede de Dios nos lleva a Dios que es amor.

Para algunos el Cantar simboliza el amor de Dios a su pueblo para otros es una exaltación del amor humano. Este libro inspirado sigue provocando a quienes proclaman que el amor de Dios se nos entregó en la encarnación, pero esconden y se avergüenzan de las expresiones de amor entregado que se profesan los amantes.

   

. Un libro un poco desconocido, conjunto de poemas amorosos, divididos en cinco cánticos que tuvieron su origen en las bodas hebreas y que fueron recopilados hacia el siglo IV a C. Tal como nos ha llegado tiene la forma de diálogo entre el amado y la amada; ambos ensalzan su amor apasionado y anhelan llegar a la unión definitiva. En ocasiones se introduce un coro que anuncia aspectos que se desarrollarán más tarde. Todo ello con el estilo propio de la época, a través de imágenes y expresiones que, a veces, pueden resultarnos extrañas; al menos en la forma, pues el amor es la experiencia universal en la que conectamos todos.

. Tema: el amor conyugal, el misterioso descubrimiento del otro a quien uno se da sin perderse, realizando la plenitud de la unión en la fuerza creadora… Libro de canciones para una boda, diálogo de novios que esperan, de amantes que se buscan, cantan su amor, se unen se separan, vuelven a unirse.  Cree, canta y contempla el cuerpo del amado-a. La belleza multiforme de la creación reside en el cuerpo cantado: gacelas, gamos, cervatillos, palomas, granadas, azucenas, palmeras, cedros, joyas, copas…. Un amor que tiene resquicios de temor y dolor… que todavía no es perfecto (llamadas en vano, búsquedas sine encuentro…) pero que, en su límite, nos descubre un amor sin límites, sin sombra ni recuerdo de temor…

. La leyenda dice que su autor es Salomón. El estilo es rico en imágenes y comparaciones, expresiones de doble sentido, cuidando la sonoridad pues los poemas se cantaban o recitaban.

En el hebreo antiguo no existía el superlativo. Para expresarlo era necesario duplicar la palabra clave: “Este lugar es santísimo” se dice. “Este lugar es santo entre los santos”; o “el más bello cantar” decían “El cantar de los cantares”; o “vanidad de vanidades”, “Dios de dioses”, “rey de reyes”, “señor de señores” …

. Can 2, 8-9: “Oíd que llega mi amado saltando sobre los montes, brincando por los collados.  Es mi amado como un gamo, es mi amado un cervatillo. Mirad: se para detrás de la tapia, atisba por las ventanas, mira por las celosías”

Comienza el segundo cántico de los cinco del libro.  La amada percibe al amado; descubre por el oído lo que luego confirma la vista: “Es la voz de mi amado”. Él es como un corzo, un cervatillo que recorre montes; ella es la casa debidamente guardada con tapia y rejas, de modo que, se reserve cuidadosamente para el matrimonio y preserve el honor de la familia.  El amado no puede acceder fácilmente a la casa, que no tiene vía libre para la relación amorosa, así que, tras mirar “por las ventanas” y espiar “entre rejas” invoca a la amada.

. Can 2, 10-13: “Habla mi amado y me dice:  Levántate amada mía, hermosa mía, ven a mí. Porque ha pasado el invierno, las lluvias han cesado y se han ido, brotan flores en la vega, llega el tiempo de la poda, el arrullo de la tortora se deja oír en los campos; apuntan los frutos en la higuera, la viña en flor difunde perfume. ¡Levántate amada mía, hermosa mía, ven a mí!”.

Palabras, imágenes…

El amor afina la sensibilidad; al enamorado se le revelan los tonos, sonidos, colores que los demás no perciben. El amado y la amada descubren en la naturaleza semejanzas con lo que ellos están viviendo; cualquier elemento bello se parece a ella, todo perfume agradable trae memoria de él. La primavera que está preñando de vida el campo es semejante al cuerpo de la amada en pleno esplendor. El muchacho repleto de pasión y deseo anhela fundirse en un abrazo de amor con ella y pide: Ven.

. Can 2, 14: “Paloma mía que anidas en los huecos de la peña, en las grietas del barranco, déjame ver tu figura, déjame escuchar tu voz, porque es muy dulce tui voz, y es hermosa tu figura”.

En la pareja hay verdadero amor. Compara a la muchacha con la paloma silvestre a la que quiere atraer sin violencia; se convierte así, no en el cazador, sino en mendigo del don que es su amada: “déjame ver tu figura… escuchar tu voz”. El amor es búsqueda y encuentro, logro y gracia, camino y conquista. Ni siquiera cuando ha sido alcanzado se posee del todo y para siempre: es necesario crecer juntos y dejar espacio para la libertad y la aceptación del otro, voluntaria y renovada.

. can 8, 5-7: Teofanía del amor: “¿Quién es esa que sube del desierto apoyada en su amado? Te desperté junto al manzano allí donde tu madre te dio a luz con dolores de parto. Grábame como un sello en tu brazo, como un sello en tu corazón, porque es fuerte el amor como la muerte, es cruel la pasión como el abismo; es centella de fuego, llamarada divina. Las aguas torrenciales no podrán apagar el amor ni anegarlos los ríos. Si alguien quisiera comprar el amor con todas las riquezas de su casa, se haría despreciable”.

Coro. Llegan los enamorados: ella apoyada y abrigada por el amado; él proclama la dicha de la posesión mutua, el gozo de la entrega; el amor del cantar no es el de dos personas que se purifican desprendiéndose del cuerpo; al contrario, el amor que proclaman es un sentimiento intenso y profundo que arrebata el cuerpo y espíritu para hacer de ambos amantes una sola carne (Gn 2, 23-24: “Esta sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne…”).  Este amor encarnado defiende que el erotismo, la sexualidad, la pasión, el lenguaje del cuerpo, son valores que no pueden ser vaciados de su sentido, ni devaluados, ni menospreciados; si así fuera quedaría deshumanizado el don de Dios que, en la creación, vio que “todo era muy bueno” (Gn 1, 31).

La amada pronuncia una hermosa declaración sobre el amor. La mujer, amada por el varón, desea que él permanezca siempre con ella, que no la deje ni la olvide nunca.  Pide: “grábame como un sello”. En la antigüedad el sello se usaba a modo de firma personal y era objeto de gran valor que representaba al dueño. Se utilizaba para las transacciones comerciales y se llevaba siempre consigo a modo de anillo, medalla o como pulsera. Con esta petición, la amada, expresa el deseo de ser siempre el uno para el otro, de pertenecerse mutuamente, de profesarse amor eterno. Un amor que supere toda dificultad, que persista y que ni siquiera pueda vencer algo tan decisivo como la muerte.

. Can 8, 6c: “es centella de fuego, llamarada divina”

Se presenta el amor bajo una nueva imagen, la del fuego: “sus saetas son saetas de fuego”. Los ardores del amor, su fuerza penetrante e inextinguible se compara con flecha encendidas.  El fuego es ambivalente:  puede regenerar, limpiar impurezas o puede destruir y eliminar cuanto encuentra a su paso.  Así es también el amor. El enamorado puede dejarse “refinar” por el amor y crecer como ser humano y como pareja o puede quedar destruido por una pasión mal comprendida y encarada.  En este último caso quedaría a merced de un océano sacudido por la tormenta, envuelto en un río de aguas caudalosas que le sumirían en el caos, la anti-creación.

El verso habla de “llamarada divina”; es la única vez que se alude veladamente a Dios. Una vez que los amantes han expresado su anhelo de fidelidad, de exquisito respeto, cuando han proclamado su pasión y sellado su amor eterno en Cantar conecta a Dios con todo ello. Dios está en ese amor porque es amor (1 Jn 4, 8); se hace presente en la vida que irradian dos enamorados; se muestra en quienes se apoyan hasta convertir lo cotidiano en algo armonioso.

. Can 8, 7b: “Si alguien quisiera comprar el amor… se haría despreciable”.

Subraya el amor como gratuidad.  El amor ni se compra ni se vende; no tiene espacio en la dimensión del comercio; pertenece al ámbito de la relación interpersonal. Ser amado es un don, no una exigencia. Cuando se tiene se goza de él, se le responde libremente y, sin saber cómo, va abriendo los ojos a las maravillas de la vida y al compromiso con ellas. Afirmado un amor humano así, no es difícil descubrir en él la revelación del Dios amor.

. Profundizamos:

“El Cantar propone un tipo de amor marcado por ciertos rasgos contrarios al mundo semita: 

. unicidad de la persona amada en contra de la práctica de la poligamia;

. amor de igualdad en contra de la nula autonomía femenina en decisiones matrimoniales;

. permanencia del amor en contra de la práctica del divorcio;

. profanidad de un amor natural en contra de las religiones sexistas de la prostitución sagrada;

. amor de elección en contra de los matrimonios decididos por los jefes de los clanes; privilegio del carácter amatorio y unitivo de la sexualidad en contra de una preocupación primordial por la descendencia (J. R. Flecha)

. Hoy:

El valor de la relación amorosa entre hombre y mujer queda, en algunos casos, maltratada: cuando el amor se reduce a genitalidad, cuando la pasión se desvincula de la relación interpersonal; cuando se hace del amor un proyecto temporal; cuando se favorece o permite la explotación económica del sexo; cuando el lenguaje amoroso se reduce a lo espiritual; cuando el amor es un mero instrumento en función de la procreación.

“El ser humano no puede vivir sin amor. Su vida está privada de sentido si no se le revela el amor, si no se encuentra con el amor, si no lo experimenta y lo hace propio, si no participa de el vivamente” (RH, 10)

 

. Lope de Vega (1562-1635): Rimas sacras

. San Juan de la Cruz (1542-1591): Cántico espiritual

 

2. Miramos la vida (MEDITATIO)

El amor humano es consagrado como lugar privilegiado de la experiencia del Dios vivo. En el amor humano Dios se hace presente y, a la vez, quienes viven el amor como presencia y experiencia de Dios evangelizan a la sociedad. Nos recuerda:

. El amor “siendo más fuerte que la muerte” puede ser tan frágil como un niño. La importancia de cuidarlo, alimentarlo, protegerlo.

. Enamorados se ansía ser siempre el uno del otro, hacer parte al amado de los proyectos y decisiones de la vida.

. La entrega sería incompleta si hicieran del amor un proyecto temporal o si cada uno tiene sus proyectos, viviendo en paralelo al otro.

. La importancia del “para siempre” y el acompañamiento necesario.

. La dignidad de la mujer que no ha de ser relegada y menos ser objeto de violencia física o psíquica en casa, la sociedad…

. La necesidad de no vivir el amor como “mercancía”

. El amor es una de las experiencias más sublimes que puede vivir el ser humano. El verdadero amor acoge, se entrega, ayuda al ser humano a madurar, a sacer lo mejor de sí mismo, a vivir en plenitud.

. El amor es una “llamada divina” que nos acerca a Dios, haciéndonos partícipe de su vida.

 

3. Convidados a rezar (ORATIO-CONTEMPLATIO)

. Agradecemos al Señor el amor que ha depositado en nuestros corazones, el amor que hemos recibido de nuestra familia.

. Hacemos presente a la familia de la que venimos: padres, hermanos, abuelos… Junto a ellos la familia que hemos formado:  cónyuge, hijos… Visualizo “cadenas de amor2 abrazando a cada uno y entre todos.

. Pido al Señor por la unidad de la familia, que cada uno busque el bien del otro, que desarrollemos iniciativas que favorezcan y cuiden el amor

. Pedimos por la Iglesia que es madre para que acoja y acompañe a quienes han visto fracasar su amor… pedimos la rehabilitación de cada persona, de las familias…

. Agradecemos el don del amor que nos permite ser más personas y ayudar a otros a que maduren. Recordamos a quienes nos lo han ofrecido, pedimos por ellas y decimos “Gracias”.

. Oramos por quienes están faltos de amor.

. Rezo por mi esposo, por mi esposa. Recuerdo momentos felices vividos, dificultades superadas, retos afrontados en pareja.

. Me sitúa ante la “llamarada divina” de Dios.

4. ¿Hacia dónde nos encamina el Espíritu? (ACTIO)

. Compromiso de vida

. Oración:  Cántico espiritual:   Canciones entre el alma y el esposo

Esposa:

¿Adónde te escondiste,
amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
habiéndome herido;
salí tras ti, clamando, y eras ido.

Pastores, los que fueres
allá, por las majadas, al otero,
si por ventura vieres
aquél que yo más quiero,
decidle que adolezco, peno y muero.

Buscando mis amores,
iré por esos montes y riberas;
ni cogeré las flores,
ni temeré las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras.

(Pregunta a las Criaturas)

¡Oh bosques y espesuras,
plantadas por la mano del amado!
¡Oh prado de verduras,
de flores esmaltado,
decid si por vosotros ha pasado!

(Respuesta de las Criaturas)

Mil gracias derramando,
pasó por estos sotos con presura,
y yéndolos mirando,
con sola su figura
vestidos los dejó de hermosura.

 

. Somos la familia de Dios, Encuentros bíblicos desde la Lectio Divina para una Pastoral Familia, evd, 2014, 4

 

RESUMEN: 

 

2. Esposo y esposa: amor, pasión, entrega – Can 2, 8-14; 8, 5-7

0. Oración: Espíritu Santo

1. Lectura del texto: Can 2, 8-14; 8, 5-7 (LECTIO)

. Realidad: el tema del amor sigue siendo de los más recurrentes en nuestra sociedad: canciones, cine, teatro, literatura…  el amor se describe de diversas formas que no siempre coinciden con la realidad de la vida ya sea porque ensalzan un elemento pasajero que no constituye lo fundamental del amor o bien porque oculta aspectos primordiales…

Para algunos el Cantar simboliza el amor de Dios a su pueblo para otros es una exaltación del amor humano. Este libro inspirado sigue provocando a quienes proclaman que el amor de Dios se nos entregó en la encarnación, pero esconden y se avergüenzan de las expresiones de amor entregado que se profesan los amantes.

 

. Tema: el amor conyugal, el misterioso descubrimiento del otro a quien uno se da sin perderse, realizando la plenitud de la unión en la fuerza creadora… Libro de canciones para una boda, diálogo de novios que esperan, de amantes que se buscan, cantan su amor, se unen se separan, vuelven a unirse.  Cree, canta y contempla el cuerpo del amado-a. La belleza multiforme de la creación reside en el cuerpo cantado: gacelas, gamos, cervatillos, palomas, granadas, azucenas, palmeras, cedros, joyas, copas…. Un amor que tiene resquicios de temor y dolor… que todavía no es perfecto (llamadas en vano, búsquedas sine encuentro…) pero que, en su límite, nos descubre un amor sin límites, sin sombra ni recuerdo de temor… La leyenda dice que su autor es Salomón. El estilo es rico en imágenes y comparaciones, expresiones de doble sentido, cuidando la sonoridad pues los poemas se cantaban o recitaban.

. Can 2, 8-9: “Oíd que llega mi amado saltando sobre los montes, brincando por los collados.  Es mi amado como un gamo, es mi amado un cervatillo. Mirad: se para detrás de la tapia, atisba por las ventanas, mira por las celosías”

La amada percibe al amado; descubre por el oído lo que luego confirma la vista: “Es la voz de mi amado”. Él es como un corzo, un cervatillo que recorre montes; ella es la casa debidamente guardada con tapia y rejas, de modo que, se reserve cuidadosamente para el matrimonio y preserve el honor de la familia. 

. Can 2, 10-13: “Habla mi amado y me dice:  Levántate amada mía, hermosa mía, ven a mí. Porque ha pasado el invierno, las lluvias han cesado y se han ido, brotan flores en la vega, llega el tiempo de la poda, el arrullo de la tortora se deja oír en los campos; apuntan los frutos en la higuera, la viña en flor difunde perfume. ¡Levántate amada mía, hermosa mía, ven a mí!”.

El amor afina la sensibilidad; al enamorado se le revelan los tonos, sonidos, colores que los demás no perciben. El amado y la amada descubren en la naturaleza semejanzas con lo que ellos están viviendo; cualquier elemento bello se parece a ella, todo perfume agradable trae memoria de él.

. Can 2, 14: “Paloma mía que anidas en los huecos de la peña, en las grietas del barranco, déjame ver tu figura, déjame escuchar tu voz, porque es muy dulce tui voz, y es hermosa tu figura”.

El amor es búsqueda y encuentro, logro y gracia, camino y conquista. Ni siquiera cuando ha sido alcanzado se posee del todo y para siempre: es necesario crecer juntos y dejar espacio para la libertad y la aceptación del otro, voluntaria y renovada.

. can 8, 5-7: Teofanía del amor: “¿Quién es esa que sube del desierto apoyada en su amado? Te desperté junto al manzano allí donde tu madre te dio a luz con dolores de parto. Grábame como un sello en tu brazo, como un sello en tu corazón, porque es fuerte el amor como la muerte, es cruel la pasión como el abismo; es centella de fuego, llamarada divina. Las aguas torrenciales no podrán apagar el amor ni anegarlos los ríos. Si alguien quisiera comprar el amor con todas las riquezas de su casa, se haría despreciable”.

Llegan los enamorados: ella apoyada y abrigada por el amado; él proclama la dicha de la posesión mutua, el gozo de la entrega; el amor del cantar no es el de dos personas que se purifican desprendiéndose del cuerpo; al contrario, el amor que proclaman es un sentimiento intenso y profundo que arrebata el cuerpo y espíritu para hacer de ambos amantes una sola carne (Gn 2, 23-24: “Esta sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne…”).  

La amada pronuncia una hermosa declaración sobre el amor. La mujer, amada por el varón, desea que él permanezca siempre con ella, que no la deje ni la olvide nunca.  Pide: “grábame como un sello”. Con esta petición, la amada, expresa el deseo de ser siempre el uno para el otro, de pertenecerse mutuamente, de profesarse amor eterno.

. Can 8, 6c: “es centella de fuego, llamarada divina”

Se presenta el amor bajo una nueva imagen, la del fuego: “sus saetas son saetas de fuego”. Los ardores del amor, su fuerza penetrante e inextinguible se compara con flecha encendidas.  El fuego es ambivalente:  puede regenerar, limpiar impurezas o puede destruir y eliminar cuanto encuentra a su paso.  Así es también el amor.

El verso habla de “llamarada divina”; es la única vez que se alude veladamente a Dios. Una vez que los amantes han expresado su anhelo de fidelidad, de exquisito respeto, cuando han proclamado su pasión y sellado su amor eterno en Cantar conecta a Dios con todo ello. Dios está en ese amor porque es amor (1 Jn 4, 8); se hace presente en la vida que irradian dos enamorados; se muestra en quienes se apoyan hasta convertir lo cotidiano en algo armonioso.

. Can 8, 7b: Si alguien quisiera comprar el amor… se haría despreciable”.

Subraya el amor como gratuidad.  El amor ni se compra ni se vende; no tiene espacio en la dimensión del comercio; pertenece al ámbito de la relación interpersonal. Ser amado es un don, no una exigencia. Cuando se tiene se goza de él, se le responde libremente y, sin saber cómo, va abriendo los ojos a las maravillas de la vida y al compromiso con ellas. Afirmado un amor humano así, no es difícil descubrir en él la revelación del Dios amor.

. Profundizamos:

“El Cantar propone un tipo de amor marcado por ciertos rasgos contrarios al mundo semita: 

. unicidad de la persona amada en contra de la práctica de la poligamia;

. amor de igualdad en contra de la nula autonomía femenina en decisiones matrimoniales;

. permanencia del amor en contra de la práctica del divorcio;

. profanidad de un amor natural en contra de las religiones sexistas de la prostitución sagrada;

. amor de elección en contra de los matrimonios decididos por los jefes de los clanes; privilegio del carácter amatorio y unitivo de la sexualidad en contra de una preocupación primordial por la descendencia (J. R. Flecha)

. Hoy:

El valor de la relación amorosa entre hombre y mujer queda, en algunos casos, maltratada: cuando el amor se reduce a genitalidad, cuando la pasión se desvincula de la relación interpersonal; cuando se hace del amor un proyecto temporal; cuando se favorece o permite la explotación económica del sexo; cuando el lenguaje amoroso se reduce a lo espiritual; cuando el amor es un mero instrumento en función de la procreación.

“El ser humano no puede vivir sin amor. Su vida está privada de sentido si no se le revela el amor, si no se encuentra con el amor, si no lo experimenta y lo hace propio, si no participa de él vivamente” (RH, 10)

 

2. Miramos la vida (MEDITATIO)

En el amor humano Dios se hace presente y, a la vez, quienes viven el amor como presencia y experiencia de Dios evangelizan a la sociedad. Nos recuerda:

. El amor “siendo más fuerte que la muerte” puede ser tan frágil como un niño. La importancia de cuidarlo, alimentarlo, protegerlo.

. Enamorados se ansía ser siempre el uno del otro, hacer parte al amado de los proyectos y decisiones de la vida.

. La entrega sería incompleta si hicieran del amor un proyecto temporal o si cada uno tiene sus proyectos, viviendo en paralelo al otro.

. La importancia del “para siempre” y el acompañamiento necesario.

. La dignidad de la mujer que no ha de ser relegada y menos ser objeto de violencia física o psíquica en casa, la sociedad…

. La necesidad de no vivir el amor como “mercancía”

. El amor es una de las experiencias más sublimes que puede vivir el ser humano. El verdadero amor acoge, se entrega, ayuda al ser humano a madurar, a sacer lo mejor de sí mismo, a vivir en plenitud.

. El amor es una “llamada divina” que nos acerca a Dios, haciéndonos partícipes de su vida.

 

3. Convidados a rezar (ORATIO-CONTEMPLATIO)

. Agradecemos al Señor el amor que ha depositado en nuestros corazones, el amor que hemos recibido de nuestra familia.

. Hacemos presente a la familia de la que venimos: padres, hermanos, abuelos… Junto a ellos la familia que hemos formado:  cónyuge, hijos… Visualizo “cadenas de amor2 abrazando a cada uno y entre todos.

. Pido al Señor por la unidad de la familia, que cada uno busque el bien del otro, que desarrollemos iniciativas que favorezcan y cuiden el amor

. Pedimos por la Iglesia que es madre para que acoja y acompañe a quienes han visto fracasar su amor… pedimos la rehabilitación de cada persona, de las familias…

. Agradecemos el don del amor que nos permite ser más personas y ayudar a otros a que maduren. Recordamos a quienes nos lo han ofrecido, pedimos por ellas y decimos “Gracias”.

. Oramos por quienes están faltos de amor.

. Rezo por mi esposo, por mi esposa. Recuerdo momentos felices vividos, dificultades superadas, retos afrontados en pareja.

. Me sitúa ante la “llamarada divina” de Dios.

4. ¿Hacia dónde nos encamina el Espíritu? (ACTIO)

. Compromiso de vida

. Oración:  Cántico espiritual:   Canciones entre el alma y el esposo

Esposa:  ¿Adónde te escondiste,
amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
habiéndome herido;
salí tras ti, clamando, y eras ido.

Pastores, los que fueres
allá, por las majadas, al otero,
si por ventura vieres
aquél que yo más quiero,
decidle que adolezco, peno y muero.

Buscando mis amores,
iré por esos montes y riberas;
ni cogeré las flores,
ni temeré las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras.

(Pregunta a las Criaturas)

¡Oh bosques y espesuras,
plantadas por la mano del amado!
¡Oh prado de verduras,
de flores esmaltado,
decid si por vosotros ha pasado!

(Respuesta de las Criaturas)

Mil gracias derramando,
pasó por estos sotos con presura,
y yéndolos mirando,
con sola su figura
vestidos los dejó de hermosura.