“La Sagrada Familia”, n. 1462 / Mayo-Julio 2018

"El evangelio de la familia. Alegría para el mundo"

 

Queridas familias:

El Papa Francisco ha escrito que “solamente partiendo del amor la familia puede manifestar, difundir y regenerar el amor de Dios en el mundo. Sin amor no se puede vivir como hijos de Dios, como cónyuges, padres y hermanos”.Estas palabras del Pontífice se encuentran en la carta de preparación al IXEncuentro Mundial de las Familias que, como anunció en el anterior Encuentro celebrado en Filadelfia en 2015, tendrá lugar del 21 al 26 de agosto de 2018 en Dublín (Irlanda) y al que está prevista su asistencia.El encuentro se celebrará bajo el tema “El Evangelio de la Familia: alegría para el mundo”. En la carta de convocatoria se ofrecen algunas “indicaciones precisas” para que las familias “profundicen en su reflexión” sobre la Exhortación postsinodal Amoris Laetitia, que, en palabras de Mons. Paglia, no es “simplemente una actualización de la pastoral familiar”, sino “un nuevo modo de vivir en la Iglesia” y de “realizar ese amor que vuelve gozosa la vida del pueblo de Dios, de las familias y de la sociedad”.

 

El planteamiento del Papa es siempre abierto, propositivo más que “de defensa”. Sin renunciar a la doctrina, sino asumiéndola, subraya que se trata de anunciar y vivir “la alegría del amor” que nace del conocimiento recíproco, de la experiencia común de saberse y sentirse amados por Dios. Este es el mandato misionero que da el Papa, nacido del Evangelio, a todos los bautizados y familias.  La alegría del evangelio no significa ignorar los problemas y la complejidad de la vida diaria, de las relaciones, egoísmos y debilidades… sino permanecer con la conciencia del amor de Dios ofrecido como un don. En esta línea recuerda uno de los mensajes que con más insistencia propone: “Sueño con una Iglesia en salida, no autorreferente, una Iglesia que no pase lejos de las heridas del hombre, una Iglesia misericordiosa que anuncie el corazón de la revelación de Dios Amor que es la Misericordia. Es la misma misericordia que nos hace nuevos en el amor; y sabemos cuánto las familias cristianas sean lugares de misericordia y testigos de misericordia”.

Debemos nuevamente subrayar que la familia, realidad natural iluminada y fortalecida por la fe y la gracia del matrimonio es un recurso indispensable, un verdadero tesoro para la sociedad en tantos puntos de vista. Acogida y cuidado de la vida, educación y acompañamiento de los hijos, aceptación de la diversidad como un valor que no disminuye la unidad fundamental, defensa del más débil, solidaridad intergeneracional, cuidado mutuo… el bienestar de la familia es decisivo para el desarrollo humano y la esperanza en el futuro. Y, si es verdad, que la familia no puede hacerlo todo ella sola, también lo es que, sin contar con ella y sin volver a ella, difícilmente puede garantizarse un desarrollo para todos. La Sagrada Familia de Nazaret guíe, acompañe y bendiga a todas las familias.

J.D.A.