“La Sagrada Familia”, n. 1457 / Mayo-Julio 2017:

“Siglo XXI Cristianos perseguidos”

Queridas familias:

El día 9 de abril,  domingo de Ramos, fueron asesinados, por las bombas del Estado Islámico, 45 personas, cristianos coptos, en Egipto. El papa Francisco  comentó con firmeza en el rezo  del Ángelus: al conocer el suceso: “Que el Señor  convierta os corazones de las personas que siembran el terror,  violencia y muerte e igualmente los corazones de aquellos que fabrican las armas y hacen tráfico de armas”. Pidió al mismo tiempo rezar, mostrar cercanía profunda  con los heridos, familias, comunidad y por los difuntos. Ese día decidí dedicar el número de mayo-julio de nuestra revista en homenaje y reconocimiento  a los cristianos perseguidos y asesinados por su fe en cualquier parte del mundo pero, especialmente, en los países musulmanes.

Al preparar esta reflexión me vino a la memoria la Navidad de 2015 en la que 21 cristianos coptos, vestidos de naranja, junto al mar, fueron asesinados. Recuerdo cómo leí, con honda emoción, el testimonio, que reproduzco, de la hija de unos de los secuestrados y asesinados:

 

Hola Ingry, ¿quién era tu padre?

Mi padre se llamaba TawadrosYoussefTawadros. Era un gran trabajador y un buen padre.

¿Cómo vivió tu familia y vuestra comunidad el secuestro de tu padre y sus compañeros cristianos?

Rezamos durante 40 o 50 días para que no renegaran de su fe. Hasta el final invocaron el nombre de Jesús.

¿Qué has aprendido del testimonio de tu padre?

Quiero que sepan que estoy orgullosa de mi padre. No solo por mí o por mi familia, sino porque ha honrado a toda la Iglesia. Estamos muy orgullosos porque no renegó de su fe y eso es algo maravilloso. Además, nosotros rezamos por los asesinos que mataron a mi padre y a sus compañeros, para que se conviertan.

No hacen falta más palabras. Está todo dicho desde el corazón y los labios de una joven huérfana. El martirio de los cristianos sigue siendo un eco de la crucifixión del Señor (”Acordaos de la palabra que yo os dije: ``Un siervo no es mayor que su señor. Si me persiguieron a mí, también os perseguirán a vosotros; si guardaron mi palabra, también guardarán la vuestra”, Jn 15, 20) y de las primeras comunidades cristinas“regadas” y fortalecidas por la sangre de los mártires. Entonces, como ahora, el ejemplo heroico de los mismoses un reflejo fiel de la actitud de Jesús: perdón, no violencia, fortaleza…; los perseguidos, los familiares, la comunidad… solo tienen lágrimas,  oración confiada en medio del dolor, la serenidad que nace de la fe… y la esperanza de poder un día convivirunidosen justicia, en paz, como hermanos, en cualquier parte del mundo, pero particularmente,  en la tierra donde nació y creció el cristianismo.

 J.D.A.