La Sagrada Familia, n. 1474, noviembre-diciembre 2020: Familia+Cultura: construyendo juntos…

Queridas familias:

“Dado que los designios de Dios sobre el matrimonio y la familia afectan al hombre y a la mujer en su concreta existencia cotidiana, en determinadas situaciones sociales y culturales, la Iglesia, para cumplir su servicio, debe esforzarse por conocer el contexto dentro del cual matrimonio y familia se realizan hoy. Este conocimiento constituye consiguientemente una exigencia imprescindible de la tarea evangelizadora…” (S. Juan Pablo II, Familiarisconsortio, n. 4).

 

La fe cristiana nos recuerda que Dios siempre sale a nuestro encuentro allí donde estamos, sean cuales sean las circunstancias personales y nuestro modelo de familia. Dios nos ha creado para el amor (Gn 2). Sin embargo, dicho proyecto no se concreta en un solo modelo de familia, único e inalterable.  De hecho, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento se hacen eco de diferentes estructuras familiares.  Y es que,  la familia nace en una cultura y en un contexto determinado y, a su vez, construye cultura y cambia los entornos… nos bastaría recordar aspectos de nuestras propias familias que han ido evolucionando  a lo largo de los años, en relación con los cambios culturales y sociales  o promoviendodichos cambios, pero sin perder su naturaleza más íntima y su identidad más profunda fundada en el amor y en la fuerza de sacramento.

Los cristianos, como recuerda Amoris laetitia-la alegría del amor, del papa Francisco, no podemos renunciar “a proponer el matrimoniocon el fin de no contradecir la sensibilidad actual, para estar a la moda, o por sentimientos de inferioridad frente al descalabro moral y humano”. No podemos privar al mundo de los valores que podemos y debemos aportar como un bien para la sociedad (la fe como luz y fundamento de nuestras opciones, la fidelidad como compromiso y expresión del amor, la capacidad de perdón y renuncia, la educación en los valores evangélicos, la estabilidad y seguridad, la creatividad y esperanza…, sostenidos por la fuerza sacramental). Sin embargo, no podemos permanecer en la sola denuncia y el lamento frente a los males sino adoptar una actitud positiva, propositiva de un modelo de familia, fundado en el matrimonio entre un hombre y una mujer, abierto a la vida, a la ayuda y el sostén mutuo, capaz de integrar la riqueza de las diversas generaciones. Esta propuesta de vida cristiana es actual, conserva y promueve la cultura y ofrece una alternativa clara a quienes estén dispuesto a responder a este don que Dios ofrece para el bien de la persona, la familia y el mundo.

En medio de la complejidad actual, de la diversidad de modelos y opciones de relación que se nos ofrecen, la familia cristiana no puede mantenerse al margen. Está llamada a cultivar los bienes y los valores de la naturaleza, a no encerrarse en sí misma, a desarrollar un sentido abierto y universal, a crear cultura promoviendo cuanto ayude a desarrollar la vida de sus integrantes en un espacio de armonía, estabilidad emocional y relacional, de libertad y responsabilidad.  Bendiciones para todas nuestras familiasen Navidad ya lo largo del próximo año 2021 que, confiemos, sea mejor para todos.

J.D.A.