1500 números con las familias

Queridas familias:

Al recordar los 125 años de la revista «La Sagrada Familia» (La Sagrada Familia, n. 1494, noviembre-diciembre 2024) ya publicamos los textos “fundacionales” que, desde el primer número, orientaban el sentido y los objetivos de la publicación. Hoy, conmemorando los 1.500 números recuperamos la Carta Circular anunciando la publicación de la revista, de diciembre 1898: 

 

“Rvdo. P. Miguel Campañá.

Por disposición del Rdmo. P. General el 1º de enero del año próximo empezará a publicarse bajo la dirección y cuenta de nuestro Instituto una Revista quincenal religiosa, científica y literaria en la que podrán colaborar todos nuestros hermanos. Se ha determinado repartir gratis los primeros números a las personas que ofrezcan esperanza de ser de ella suscriptores. Por tanto, procure V. R.  juntamente con los demás PP. y HH. Que están a su obediencia formar una lista en la que se consignen los nombres y dirección de las personas de la índole arriba expresada, a saber, que Udes.  Presuman puedan suscribirse. Esta lista, formada con la anticipación que el asunto requiere, la mandarán ahí a al Residencia, dirigida al P. Antonio (Buira) con el que deberán entenderse en todo lo concerniente a la parte económico-administrativa pues él ha sido el designado para desempeñar el cargo de Administrador de la revista. No me es posible dar más detalles.

 

Manden a este su  H.º que tanto les quiere,

 

R (amón) Bonet”

 

El número 1 lo publicó el P. Manyanet, fundador de la revista y es curioso el primer saludo: “A la prensa”: “Nuestra primera palabra, sea un cariñoso saludo a la prensa católica, suplicándole nos ceda un lugar en su corazón, como ya lo tiene en el nuestro”. Y ciertamente, a lo largo de la historia y superando innumerables dificultades, encontró su lugar y lo ha mantenido como revista dedicada a propagar la devoción a la Sagrada Familia para “situarla” en el corazón de todos los hogares.

 

En el texto “Nuestro objeto” con el se presenta la nueva publicación se recuerda que: “Propagar, pues esa devoción, hacer brillar en este siglo de falsos resplandores las virtudes de la casa de Nazareth y caldear los corazones en el amor de Jesús, María y José, ese es nuestro objetivo”. Y, en el número 24, último del primer año de publicación, se recuerda nuevamente: “Es la Sagrada Familia un libro abierto para todos, cátedra elocuente que habla por sí sola, venero fecundo de felicidad y amor santo, antorcha que alumbra la inteligencia y purifica el corazón” (p. 37).

 

En el año 1909, la casa madre de san Andrés fue incendiada pero la revista pudo continuar su publicación trasladando la redacción a otra dirección. En el primer número desde la nueva sede el P. Director escribía: “Los humildes -Hijos de la Sagrada Familia- también hemos sido dignos de persecución. Esta es una gracia, como la del martirio, que no a todos se concede”. Estamos en la semana trágica en la que los colegios y comunidades fueron destruidos y quemados y, a nivel interno, se vivía la dolorosa experiencia de la “fusión teatina”; sin embargo, la revista siguió publicándose y llegando con fidelidad a los lectores.

 

El número 24 de 16 de diciembre de 1909, recordando al P. Fundador,  leemos: “Es desconsolador el espectáculo que ofrece el nido de sus más dulces afecciones, la Casa-matriz de nuestro Instituto reducido a escombros y pavesas. Aquellas paredes amasadas con el amarguísimo sudor de su frente, aquellas instancias santificadas con su presencia, los tesoros de ciencia y literatura recopilados a costa de tantos afanes  y privaciones, las sonoras sondas vehículo de sus sabias enseñanzas  y consejos santos  han desaparecido (…) Rogad por los que os persiguen y calumnian a imitación del Redentor, nos decíais, ¡oh llorado e inolvidable Padre! Y si es verdad que resulta dura a la humana naturaleza la aplicación de este precepto, tan divino como difícil, testigo es esta misma Revista de haberlo hecho así, como puede verse en el primer número que se dio a la estampa después de los sucesos trágicos, cuando aún bullía la sangre y la venganza se presentaba como activa reparadora de nuestros infortunios. El dignísimo Director, intérprete de los sentimientos de todos vuestros  Hijos, llenaba las cuartillas de su primer artículo mojando su cristiana pluma en la sacrosanta llaga del costado de Jesús, glosando el “Perdónalos, Padre, que no saben lo que hacen…”.

 

Y, en cualquier caso, se sigue recordando la “identidad y objeto” de la revista: El número 1, año XII, de 1º de enero de 1910, en el artículo “Esperanzas del año nuevo”, leemos: “Por nuestra parte abrigamos muy consoladoras esperanzas en la restauración de los hogares cristianos con los ejemplos y la influencia divina de la Sagrada Familia de Nazaret. La Visita domiciliaria, cuya estadística general saldrá a la luz en próximo número, y los Talleres Conferencias de la Sagrada Familia, creados para ejercer las obras de misericordia entre los asociados, aumentan prodigiosamente, produciendo patentes y saludades frutos de regeneración doméstica y social”. (pp. 2-3).

 

Y, con trabajo y perseverancia siguió, en un proceso de crecimiento continuo, hasta el año 1936. En el mes de julio del citado año se publicó el número 7 (año XXXVIII), quedando interrumpida su publicación hasta agosto de 1946. El primer número de esta nueva esta nueva etapa (Año I (2ª época), agosto 1946, Núm. 1, en el artículo “Después de diez años”, recuerda: “Escribimos para ti, lector amable de la antigua Revista LA SAGRADA FAMILIA, escribimos para decirte cosas íntimas de orientación nazarena. (…) Hoy después de 10 años justos de su supresión, resucita de nuevo y se presenta así, con vestido sencillo, ante ti, lector amable, y te ruega quieras perdonar esta demora con tu benigna paciencia propagando su lectura por todos los hogares de la Visita Mensual y por todas aquellas familias que han conservado en su seno el calor de la devoción a la Familia de Nazaret y han favorecido la Obra “del milagro” de nuestro venerado Padre Fundador” (p. 3).

 

El proceso de canonización de san José Manyanet, fundador de la revista. El n.  1293, octubre-noviembre 1984, se felicitaba por la beatificación 25 noviembre 1984 y escribía en su Editorial:” El que ha sido llamado “profeta de la familia” sigue pregonando su mensaje a todas las familias del mundo”.  Y el n. 1294, número especial de diciembre 1984, era todo él dedicado a la ceremonia de la beatificación: recuerdos, acción de gracias, compromisos de “haced de cada hogar un Nazaret, según en anhelo apostólico del beato José Manyanet”, en palabras de San Juan Pablo II. Y, qué podríamos decir, de la canonización, el 16   de mayo 2004 (16.5.2004). Las publicaciones de todo el año subrayaron aspectos relevantes de su santidad, pero el número 1392 de mayo-julio 2004, se dedicó por entero a la efeméride. En “Queridas familias” se recordaban las palabras del papa san Juan Pablo II: “Inspirándose en la escuela de Nazaret, realizó su proyecto de santidad personal y se dedicó, con entrega heroica, a la misión que el Espíritu le confiaba”.

 

Fiel a esta misión, de honrar a la Sagrada Familia proponiendo su devoción e imitación a las familias, la publicación ha estado siempre atenta a los documentos de la Iglesia relativos a la importancia y el valor fundamental de la familia en la sociedad como espacio privilegiado de transmisión de la fe, la educación, la cultura, las tradiciones y los vínculos que nos permiten crecer como personas libres y responsables. Subrayamos algunos de los textos más significativos que fueran publicados:

 

  • Casti connubi, sobre el matrimonio cristiano (31.12.1930), de Pio XI. La revista n. 2, febrero de 1931, presenta el texto como “compendio de toda la esencia de la doctrina cristiana sobre el matrimonio”
  • Humane vitae, sobre la regulación de la natalidad (25.7.1968), de Pablo VI, fue recogida en el número 1351, de septiembre de 1968, con dos artículos. El primero “Las razones de Paulo VI”, firmado por Antonio Piqué, concluía: “Nuestra revista encuentra la razón de ser de la encíclica en las palabras que el Padre General Magín Morera envió al Papa: defender la santidad e integridad de la familia. Si este empeño es duro, lo aceptamos con todos sus riesgos”.
  • Evangelium vitae, sobre defensa de la vida (25.3.1995), de Juan Pablo II. En el número 1349, de noviembre-diciembre 1995, se dedicó un cuadernillo central para resumir tan importante texto sobre el “valor y carácter inviolable de la vida humana”.
  • Familiaris consortio la familia como comunidad de amor y su papel en la transmisión de la fe (22.11.1981), de Juan Pablo II. El número 1277, enero-febrero 1982, dedica dos páginas a presentar la encíclica papal: “un documento lleno de luz, de esperanza… es encontrar, en cuestiones complicadas, una “buena nueva” de misericordia y comprensión evangélica”, y añade como conclusión: “Nuestras familias de hoy, en sus dificultades, necesitan de las manos de la Sagrada Familia, y en sus relaciones de amor y afecto, ningún corazón será más válido que el de Jesús, María y José”.
  • Carta de los derechos de la Familia que reivindica que “la familia existe antes que el estado y posee unos derechos inalienables” de 22 de octubre de 1982 (LSF, 1289, enero-febrero 1984).
  • Amoris laetitia, sobre el amor en la familia (19.3.2016), del papa Francisco. La revista n.  1454 de noviembre-diciembre 2016, se hace eco de esta encíclica subrayando que es un auténtico desafío pastoral para trabajar y acompañar a las familias, en clave de discernimiento.

 

La sociedad y la familia han cambiado tanto y siguen haciéndolo a un ritmo acelerado; la línea de “La Sagrada Familia”, portavoz de la Asociación de la Sagrada Familia, no ha sido nunca de “condena o rechazo” de los cambios sino de apertura a los mismos, viéndolos siempre como una oportunidad y un reto para seguir ofreciendo, con los medios y lenguajes propios de cada momento, respuestas evangélicas, de sentido, a los interrogantes que se plantean. Desde el primer número publicado en el siglo XIX al número 1500 del siglo XXI, con fidelidad a los objetivos fundacionales, acompañando a las familias de hoy en su realidad, con la edición impresa, la versión digital y la presencia en las redes sociales. Gracias a todos ustedes, lectores de la revista, colaboradores y devotos de la Sagrada Familia de Nazaret, cuya “ejemplaridad” sigue siendo válida en nuestros días.

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