ÉDISON FAÑANÁS LANAU
Una bonita tradición
Este año nos hemos quedado sin cabalgata. Hemos pasado unos días de Navidad en familia muy entrañables, pero la vuelta a Alemania ha sido antes del 6 de enero. Los Reyes, no obstante, también llegan a Alemania y a todos los rincones del mundo. Este año, entonces, hemos vuelto a participar en la bonita tradición del «Sternsinger» («Los niños cantores» que representan a los tres Reyes Magos), que en nuestra parroquia alemana sigue estando muy viva.
El Sternsinger tiene sus orígenes en la Edad Media: niños y niñas vestidos como Reyes Magos recorrían las calles y representaban la llegada al pesebre. La Obra Misional Infantil de la iglesia católica alemana (Kindermissionswerk) retomó la costumbre en 1959 con un nuevo formato: el Dreikönigssingen (el canto de los Reyes Magos). Ahora los Reyes pasan por las casas pidiendo donativos para ayudar a niños necesitados y llevando la bendición para el nuevo año. Los niños, acompañados por un adulto, leen un texto en el que, como Reyes Magos, explican por qué piden los donativos y a dónde se va a destinar el dinero recaudado. Este año la campaña tenía como lema «Escuela en lugar de fábrica» para apoyar a los niños en Bangladesh y luchar contra el trabajo infantil. La bendición, representada por 20*C+M+B+26 (del latín Christus mansionem benedicat, que significa «Cristo bendiga esta casa»; muchos asocian las letras al nombre de los tres Reyes de Oriente escritos en alemán: Caspar, Melchior y Balthasar, una preciosa coincidencia), se acostumbra a escribir con tiza o a enganchar como adhesivo en la parte superior de la puerta de entrada a la casa. La tradición del Sternsinger se considera la mayor campaña solidaria de niños para niños del mundo.
Tres sorpresas
Este año he acompañado a un grupo de Reyes Magos dos tardes. He disfrutado mucho. Especialmente me ha gustado que los Reyes hayan visitado a personas que viven en edificios cercanos a la parroquia, pero que a menudo son invisibles, tanto para ellos como para muchos adultos. Pienso en una residencia de ancianos inaugurada hace poco y que se encuentra cerca de la parroquia. Los Reyes han estado en alguna habitación y han podido hacer su trabajo con mucha alegría. Las personas visitadas han agradecido enormemente la visita de sus Majestades y la bendición. También otras personas de otros edificios y de otras calles, algunas conocidas y otras no, nos han acogido muy bien. Todos han dado un donativo.
Especialmente tengo presente a una señora que abordó a la comitiva real en la calle. Volvía a casa con una maleta pequeña después de haber estado unos días fuera, pero al ver a los Reyes, se nos acercó para saludarlos, hacer un donativo y llevarse la bendición a casa. Había nieve y hacía frío, pero su sonrisa y su alegría nos llenaron de calor. Un encuentro parecido tuvimos con una chica joven: no estaba en la lista, pero se nos hizo encontradiza en la calle. Nos saludó muy afectuosamente e intercambiamos un par de palabras. Otro chico joven nos abrió la puerta de su edificio también con una sonrisa de oreja a oreja. Hacía poco que estaba en Tübingen, nuestra ciudad, pero se alegraba mucho de la visita de los Reyes. ¿Qué tenían en común la señora, la mujer joven y el estudiante? ¡Los tres habían participado en los Sternsinger siendo niños en sus ciudades y pueblos de origen! ¡Los tres habían hecho de Reyes Magos!
1500 números
¿Qué recuerdos rescataron del armario interior estas tres personas?, ¿qué vivencias se removieron por dentro?, ¿cómo acogieron esta bendición para el nuevo año por parte de estos niños con los que se identificaban profundamente? Solo Dios lo sabe.
Y de repente se me hace presente nuestra querida revista y sus 1500 números publicados. ¡Otra bonita tradición! ¡Qué camino compartido tan precioso! ¡Larga vida a la revista! Y a todos los hogares:
20 * C + M + B + 26
