Escoger escuela para nuestro hijo o hija es un poco como elegir una casa nueva: no basta con mirar el catálogo de fotos, hay que andar por los pasillos, abrir ventanas y sentir si aquello puede llegar a ser un hogar. Y tal como pasa con las casas, no hay un colegio perfecto para todo el mundo, sino una escuela que encaja con cada familia y con cada niño o niña. Cuando una familia empieza esta búsqueda, hay una primera pregunta que debe encajar con nuestro ideal de centro: «¿Qué tipo de educación deseamos para nuestros hijos/as?». Esta reflexión previa es clave, porque no es lo mismo priorizar la proximidad que buscar un proyecto pedagógico determinado o valorar sobre todo el ambiente humano del centro. No se trata de hacer una lista interminable de deseos, sino de tener claros unos cuántos puntos que guiarán la selección.
«Y tal como pasa con las casas, no hay un colegio perfecto para todo el mundo, sino una escuela que encaja con cada familia y con cada niño o niña.»
Una vez lleguéis a la escuela para realizar la visita, fijaos en aquello que no sale en los trípticos. ¿Cómo se relacionan maestros y alumnos en los pasillos? ¿Qué tono se utiliza para dirigirse a los niños? Las paredes también hablan: los trabajos expuestos, los rincones de lectura, la manera como se muestran las producciones artísticas, etc. Nos dan pistas en cuanto a la valoración de la creatividad, el esfuerzo o la diversidad de talentos en ese colegio. Y es que un aula puede estar llena de libros y ordenadores, pero si los ojos de los niños y niñas no brillan, algo chirría. Otra buena pista para valorar si estás ante una buena elección es observar si participa el alumnado de las puertas abiertas o no.
«Una vez lleguéis a la escuela para realizar la visita, fijaos en aquello que no sale en los trípticos.»
Durante la conversación con el equipo directivo o los docentes, hay preguntas que ayudan a hacer aterrizar las sensaciones: ¿Cómo gestionan la diversidad? ¿Qué papel dan a las familias en el día a día? ¿Cómo trabajan los conflictos? Preguntar por la comunicación escuela-familia es fundamental, porque si bien los niños pasan muchas horas en la escuela, la educación continua en casa. Cuando familia y escuela se ven como compañeros de viaje, el camino se hace más llano. También es recomendable interesarse por aspectos prácticos que, a veces, se pasan por alto. ¿El horario que ofrecen? ¿La existencia o no de servicios complementarios como comedor o actividades extraescolares? La logística, aunque parezca menos trascendental, puede acabar marcando la cotidianidad de la familia. Y ya se sabe que una familia con prisas constantes no siempre tiene el mejor humor para acompañar serenamente el aprendizaje de su hijo o hija.
«En definitiva, escoger escuela es un acto de confianza.»
No olvidamos que los niños también tienen voz. Según la edad, podéis hacerlos partícipes de la elección, recoger qué han sentido durante la visita o qué les ha llamado la atención. A veces, los detalles más sencillos —un patio con diferentes espacios de juego, un maestro que les ha sonreído, una biblioteca con libros— son los que acaban pesando más en su experiencia escolar.
En definitiva, escoger escuela es un acto de confianza. Es como librar una llave: la llave del tiempo, de las oportunidades y de la curiosidad de nuestros hijos e hijas. Pero esta no se entrega para olvidarse, sino para abrir puertas juntos. Por eso, si una familia entiende que su presencia es relevante, que la educación no se acaba con el timbre de salida, seguramente encontrará un centro donde esta idea sea compartida.
Todos nuestros centros están preparando las Jornadas de Puertas Abiertas con gran ilusión. Los docentes y el alumnado os explicarán en primera persona la experiencia que supone ser alumno Manyanet. La visita es un momento importante porque conoceréis los espacios donde vuestros hijos e hijas pasarán gran parte del día. El profesorado que os atenderá también serán los docentes que acompañarán al alumnado en su primer año en nuestro colegio.
«Optar por Manyanet es apostar por una educación con sentido, que acompaña, forma y prepara para el futuro.»
Claramente, la elección de colegio es una decisión que va mucho más allá de comparar instalaciones o resultados académicos. Las Jornadas de Puertas Abiertas nos permiten percibir el ambiente, los valores y el proyecto educativo que acompañará a vuestros hijos durante una etapa clave de su vida. En este recorrido, las escuelas Manyanet os ofrecemos una propuesta integral, basada en la cercanía, la atención personalizada y una sólida formación académica y humana. Optar por Manyanet es apostar por una educación con sentido, que acompaña, forma y prepara para el futuro, diferenciándose con coherencia y compromiso; con un proyecto educativo innovador, real y adaptado a cada realidad personal de nuestro alumnado y aportando unos valores espirituales como corresponde a nuestro carácter propio.
Y si en algún momento os sentís perdidos en la investigación, pensáis que buscar escuela es como probar una carta de postres: todas tienen buena pinta, pero solo una os dejará con aquel sabor de «sí, aquí es donde queremos estar».
