Iniciamos un nuevo curso escolar 2026-2027 bajo el lema «Alza la mirada»
Son palabras que acompañaron la visita del papa León XIV a nuestro país, de la que hicimos un resumen en el número anterior de nuestra publicación. Hemos querido retomar la fuerza inspiradora del lema para que nos acompañe a lo largo del presente curso. La pedagogía manyanetiana, inspirada en el misterio de Nazaret, es profundamente realista y, al mismo tiempo, invita a mirar siempre más allá, hacia un horizonte de fraternidad («Una familia para las familias») que intentamos construir entre todos desde el día a día, lo cotidiano, las cosas sencillas, la humanidad concreta.
El cultivo de «la inteligencia, el corazón, la voluntad» es una opción clara que se hace vida en personas concretas que viven situaciones determinadas, en contextos familiares diferentes… Es una opción «personalizada» de la educación y trata de acoger, ayudar y acompañar a la persona para que siempre pueda mirar «más allá de sí misma» y descubrir, no solo su mundo interior, sino toda la realidad que la envuelve: las personas, la naturaleza, la cultura y las tradiciones, el futuro y al Dios que ilumina y da sentido a toda la historia «desde el corazón de la misma historia», por el misterio de la Encarnación.
El Papa confiaba a los jóvenes una misión: «que seáis humanos. Sí, ¡sed humanos!: hombres y mujeres de carne y hueso. No apariencias, sino rostros fiables. Personas que buscan la justicia porque tienen hambre de ella, como del pan de cada día. Personas que desean una vida honesta y recta, porque gustosamente hacen a los demás lo que querrían que los demás hicieran con ellas. Sed humanos como lo es Cristo, el hombre perfecto, el Resucitado que comparte con nosotros la historia en todo tiempo. Cultivando este compromiso, mirad a los Apóstoles, a los primeros cristianos, habitantes de un mundo pagano. Siguiendo su ejemplo, sed misioneros del Evangelio ante las pobrezas materiales y espirituales de nuestro tiempo, sabiendo bien que nuestra fe es un estilo de vida que se cumple en la caridad (cf. Ga 5, 6). Esta, queridos jóvenes, es la virtud que cambia la historia más que ninguna otra. ¡Vosotros podéis cambiar la historia! ¡Hacedlo con el amor! Muchas gracias».
Es la gran misión educativa: acompañar el crecimiento personal de cada uno para ser más humanos, más hermanos, más familia, más comunidad. Serlo es una tarea permanente. No habitamos un mundo «acabado», sino en permanente construcción y, por lo tanto, con sus problemas, imperfecciones y realidades diversas, que son las de cada uno; pero asumir esto es crecer en madurez y en compromiso firme por mejorar y cooperar en el proyecto de Dios para la persona y el mundo. Por esta razón, Jesús nos invita a levantar la mirada, a descubrir que, más allá de las dificultades, la historia sigue estando en las manos de Dios. Es necesario levantar los ojos, sin dejar de mirar al hermano, para sacar lo mejor de nosotros mismos, la capacidad de entrega, de compromiso, de colaboración.
Feliz curso 2026-2027.
