Gaudí: 100 años de vida y de belleza

EN LA REVISTA LSF ENERO-FEBRERO 2026, N.O 1500, el P. Josep M. Blanquet publicaba: «Un año con Gaudí» y subrayaba: «Hace cien años, cuando en julio de 1926, La Sagrada Familia dedicó un sentido recuerdo “al insigne arquitecto” Antoni Gaudí i Cornet (1852-1926), recientemente fallecido, lo tituló “El Arquitecto de La Sagrada Familia”», afirmando, sin querer desmerecer el resto de sus obras arquitectónicas, que «la obra maestra de este ilustre arquitecto es la Sagrada Familia» (cf. La Sagrada Familia 29 [1926] 244-248).

Fisionomía moral

El Venerable P. Magín Morera nació en una familia numerosa, campesina, económicamente modesta, especialmente después de la muerte del padre cuando él tenía apenas un año y medio, pero rica de fe; recibió una buena formación humana y cristiana, gracias también a la cercanía de un tío paterno sacerdote; desde niño demostró una buena índole y un vivo interés por las cosas del espíritu.

Un pensamiento hermoso, corazón de un templo

San José Manyanet, cuando el 24 de junio de 1869, después de orar y “meditar sobre los males que traen desquiciada la sociedad” —dígase educación y familia— comunicó a su obispo José Caixal “un pensamiento, al parecer hermoso y devoto, que me ha ocurrido”, para que lo participara al papa Pío IX y a los obispos españoles que iban a reunirse en Roma en el Concilio Vaticano I.

4 de julio 2026 – «Venid a mi…»

“Venid a mi”: una invitación directa, personal. No “venid” a mi doctrina, a mis enseñanzas, a mi ley… “Venid a mí”, a mi persona, a mi ser, a estar junto a mí, conmigo. Es el “encuentro con Cristo”, fruto de una relación de amor no solo de estrategias, esfuerzos personales, técnicas… se trata de estar, caminar juntos, de sostenernos “desde dentro” de nosotros mismos, desde allí donde el amor se hace Presencia, encuentro, luz…

La presentación de Jesús en el Templo

Es la primera vez que Jesús, Dios encarnado, «la Palabra que plantó su morada» entre nosotros los hombres, como un niño al poco tiempo de su nacimiento, es llevado al Templo de Jerusalén: el lugar donde todo judío sentía más próxima, más intensa, la presencia de Dios Altísimo en medio de su pueblo. Con el niño Jesús, es Dios mismo que entra en su casa.

6 de junio 2026 – «Alzad la mirada»

El libro de la Didajé (“Doctrina”-“Enseñanza”), escrito probablemente a finales del siglo I contiene un bello texto sobre la Eucaristía: “Como este pan partido estaba disperso por las montañas y, amasado, es uno, que sea reunida tu Iglesia, desde las extremidades de la tierra, en tu Reino”. La imagen de los granos dispersos por las colinas que se reúnen en un único pan nos introduce en el sentido de esta fiesta: el Señor nos invita a la Eucaristía en el domingo, día primero de la semana en el que recordamos la Resurrección.

31 de mayo 2026 – «… para que el mundo se salve por Él»

La solemnidad de la Santísima Trinidad nos invita a contemplar el misterio más profundo de la fe cristiana: la intimidad misma de Dios. Y quizá lo primero que descubrimos al asomarnos a ese misterio es algo que rompe muchas imágenes falsas que el ser humano ha proyectado sobre Él.